El Rincón del Entrenador El Stress y los Perros Un canino actúa como un sedante natural. Así lo demuestran investigaciones realizadas en prestigiosas universidades. Segunda Parte. SEGUNDA PARTE: Dijimos en la primera parte de este tema que a partir de nuestra asociación con el canino nos convertimos en excelentes cazadores en equipo. Que pudimos controlar ganado en lugar de depender de cazarlos. Y que ello nos permitió asentarnos en un lugar fijo sin tener que movernos tras las manadas. Finalmente dijimos que a partir de ese punto nuestra inteligencia e ingenio evolucionaron velozmente. Ahora veremos los motivos por los que nuestra inteligencia evoluciona desde ese punto en particular. Y al analizar esto llegamos a la conclusión de que, además del redirecionamiento del aseo social (ampliamente detallado en la nota “Toca a tu canino para aliviar la tensión”), hay otros motivos que hacen que la presencia del canino nos relaje. La investigadora británica de la conducta de los chimpancés estaba instruyendo un grupo de pequeños chimpancés confiscados a vendedores ilegales. La idea era que luego de 3 años de aprendizaje fueran liberados en las selvas vírgenes de Senegal. En un amplio cercado, donde los monos podían moverse a sus anchas, les fueron impartidas las primeras lecciones de supervivencia. Las capacidades de los pequeños demostró ser muy elevada, comprendían y aprendían todo lo que se les enseñaba. La investigadora salió un día de paseo con sus alumnos primates por la selva, pero de pronto se produjo el primer encuentro con la inseguridad. Elefantes, búfalos, boas y una banda de papiones anubis se cruzaron en su camino. Los pequeños chimpancés entraron en un estado de nerviosismo a causa del miedo, y en esas circunstancias, todo lo que habían aprendido desapareció de repente. Los etólogos han observado recurrentemente este tema. En la tranquilidad del laboratorio los primates suelen hacer testes de inteligencia estupendos, son creativos e imaginativos, pero en la selva, años de observaciones no han dado jamás indicios de que esas cualidades intelectuales existan. La respuesta a eso le ha dado a la ciencia la punta del ovillo en donde se desarrolla la inteligencia humana. En situaciones de stress y temor, la inteligencia disminuye, entonces se debe contar con una capacidad más elevada que permita que a pesar de dicha disminución, siga siendo lo suficiente como para sobrevivir. Todos los animales cuentan con un exceso de inteligencia, de manera que cuando están sometidos al stress, la capacidad pueda alcanzarles para desenvolverse. En el caso de los antropoides, esa cuota extra de capacidad es enorme, como se ha demostrado en muchas investigaciones. De modo que cuando un primate se encuentra en un ambiente distendido, su inteligencia se aprovecha en un grado muy elevado. Nosotros en nuestros comienzos como especie, soportábamos muchas presiones. El stress de tener que cazar nuestra propia comida sin ser depredadores especialmente dotados, el stress de no dormir bien a causa de no ser arborícolas y estar en la superficie expuestos a los depredadores. Hay que destacar que nuestros sentidos no son lo suficientemente agudos como para detectar sonidos y olores de nuestros enemigos mientras dormimos. Esa falta de descanso adecuado y el sometimiento a semejante stress, hizo que la naturaleza nos dotara de una cantidad de inteligencia mayor a nuestros primos arborícolas, de manera que pudiéramos sobrevivir a la disminución que significaba tener que pensar sin dormir y tensionados. No es un tema menor este descubrimiento. Porque nos indica que el canino tuvo mucho que ver con nuestro desarrollo como especie dominante en el planeta. Al encontrar en el canino un aliado que nos permitió asegurarnos la comida mediante la caza más eficiente, nos permitió poder acumular alimentos vivos al poder manejar ganado, y dormir con mayor seguridad al contar con los sentidos agudos caninos para cuidarnos en la noche, además comenzamos a contar con la tranquilidad de un hábitat mejorado debido a poder asentarnos en un lugar fijo y desarrollar mejores defensas. Fue a partir de esa disminución de la tensión que nuestro intelecto se desarrolla vertiginosamente. Y esto nos indica que sin el canino, probablemente todavía seríamos unos primitivos humanos corriendo con palos y piedras detrás de los búfalos. Fue el canino quien nos trajo el remanso a nuestra aterrorizada vida, brindándonos la protección y ayuda de sus sentidos de depredador especializado por millones de años, para que podamos así emplear nuestro cerebro a fondo, con todas nuestras capacidades. Esta es, además del redireccionamiento del aseo social, otra de las causas por las que nuestra memoria genética descarga la tensión cuando estamos en presencia de nuestros caninos. Recreando esas condiciones de calma que hicieron que desarrollemos la imaginación y el aprendizaje. Esta relajación que causan los caninos es empleada ahora también con fines terapéuticos, como veremos en la próxima entrega de este tema ORLANDO