Reflexiones
INTERESANTE NOTA DE FRANCISCO REQUENA (ADIESTRADOR SURGIDO DE NUESTROS CURSOS) A CERCA DEL CLICKER.
En primer lugar quiero hacer mi reflexión a cerca del trabajo de Francisco. Quienes hayan leído el número tres de esta revista, se dará cuenta que coincido plenamente con sus reflexiones, pero esto no quiere decir que hayamos colocado su trabajo en la revista solo porque coincidamos en nuestro enfoque. En realidad nuestra coincidencia no es por pertenecer a un grupo de fanáticos anti-clicker sino porque la lógica y la experiencia dictan que el clicker no es más que un pequeño dispositivo que hace click click.
El planteo que se hace aquí es algo ya plenamente demostrado: el entrenamiento conductista versus el entrenamiento instintivista. Quienes conocen mi forma de pensar saben que soy instintivista desde hace muchos años, aunque también en mis primeros pasos cometí el error de creer que el conductivismo llevaba a alguna parte, pero el estudio y las experiencias me demostraron que esa creencia solo era pecado de juventud.
El condicionamiento operante solo puede ser efectivo si se basa en la naturaleza de cada animal, es decir, partimos de la base de conocer las motivaciones de una especie, de entender qué lo lleva a hacer cada cosa, qué impulsos motivan sus tendencias, y desde ese punto de partida nos ayudamos con distintas técnicas para moldear el comportamiento hacia donde queremos, pero siempre estimulando las poderosas tendencias naturales de la especie, en este caso del canino. De este modo podemos emplear el método de de moldeado por aproximación sucesiva incluso en nuestros niños o en nosotros mismos, pero siempre partiendo de una base del conocimiento de la naturaleza motora de sus acciones.
También sostengo, al igual que Francisco, que la publicidad que se hace del clicker apoyándose en las experiencias con delfines, no tiene nada que ver con algo realmente útil. Personalmente no me caben dudas que esa comparación que hacen los fanáticos de dicho aparatito solo tiene como objetivo el de dar una imagen simpática y "moderna" a un sistema de entrenamiento perimido y anticuado. La imagen del entrenador de delfines en traje de baño, sonriente y jugando en el agua con ellos, aplaudido por las muchachas e idolatrado por los niños, es una imagen que tiende a poner al consumidor del clicker en un estado mental de éxito más allá de los resultados que obtenga con su canino. Y la eterna sonrisa de los delfines (no por felicidad sino porque así es su anatomía bucal) da la impresión de que el adiestramiento con clicker es la felicidad de nuestros caninos.
Hábilmente se han ocultado otros datos, como que además de emplearse con delfines el método del clicker se empleó en laboratorios para condicionar gallinas y gansos, pero claro, mencionarlo no sería buena política para vender el producto.
El canino es feliz siendo canino, y como tal tiene sus motivaciones instintivas, las que debemos aprovechar para realizar un trabajo en el que disfrutemos canino y entrenador. No hay canino más feliz que el que sigue sus impulsos instintivos cuando acosa al ganado de la misma manera en que sus antepasados salvajes realizaban sus actividades cinegéticas.
Ahora sí, los dejo en manos de Francisco para que se internen en su interesante nota.
Orlando