Nota editorial
por Orlando Eijo
Cómo las tendencias sociales influyen en todos los ámbitos, incluso en el adiestramiento canino (Sda.Parte)
Entrenamiento canino “progre” versus entrenamiento canino “autoritario”
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¿Cuál es el argumento entonces de los conductivistas para seguir proclamando su teoría?, hacen un culto de la confusión. Afirman que quien aplica correcciones actúa por presión en lugar de aprendizaje selectivo. Ellos afirman que el instintivista hace algo como esto: si el canino no se sienta le da una patada, y si se sienta no lo patea, por consiguiente el canino se sentará para evitar el puntapié. Mientras que publicitan que ellos, por el contrario, si el canino se sienta es premiado, y si no se sienta no se lo premia, entonces el cachorro aprenderá a sentarse. Los instintivistas quedamos como desalmados torturadores de caninos y ellos como jóvenes misioneros con una sonrisa seductora y un trato dulce y tierno bendiciendo con cálidas manos la vida de los caninos.
Si los instintivistas usáramos el método de dar una patada cuando no se sienta y no darla cuando se sienta estaríamos entonces empleando el mismo método que los conductivistas. En ambos casos se estaría empleando el condicionamiento operante, y los instintivistas no adiestramos así, muchos de ellos son ignorantes del respecto del instintivismo pero otros lo saben, aún así prefieren llevarnos a su terreno afirmando que ambos somos iguales en la metodología, solo que ellos pertenecen al bando de los buenos y nosotros a los malos. Ellos dicen que ambos hacemos que los caninos hagan cosas artificialmente por reflejo condicionado, solo que en su caso es por premios y en nuestro caso es por dolor.
Para esto el conductivismo parte de la base de que un canino es un animal de cuatro patas que ladra, no distinguen tendencias instintivas entre las distintas razas ni etapas de la actividad cinegética, ni roles de organización cooperativa, ni nada que los identifique con un ser complejo. Para ellos el canino tiene dos neuronas, su cerebro es tan simple como una llave de luz, para arriba se enciende y para abajo se apaga, solo que ellos la encienden con una caricia y nosotros de una patada.
Pero la realidad es que los caninos son animales gregarios, no seres unicelulares con comportamientos simples. Los caninos tienen una riqueza social que incluye roles, comunicación, pulsiones, etapas de maduración, y muchas cosas más que hacen del adiestramiento en serio algo mucho más profundo que un par de trucos para que nos dé la manito.
Voy a ejemplificarlo sobre este punto para hacerlo más claro.
¿Qué es dar la mano para un conductivista que emplea clicker?
Si el canino da la mano recibe una recompensa, si no la da no la recibe, entonces aprende a dar la mano. Al igual que las gallinas que son adiestradas en laboratorios para picar el botón del que recibirán alimento. Estas experiencias se hacen para comprobar si las gallinas son capaces de distinguir colores, entonces se les enseña primero que si pican un botón sale una serie de granos de maíz por un agujero, luego se colocan dos botones de distintos colores, uno vierte maíz y el otro no, y con ellos se puede ir comprobando la distinción de colores de que es capaz el ojo gallináceo. Vale decir que el condicionamiento que se ha hecho sobre la gallina no tenía ningún logro en sí, era solo un paso previo al experimento que haría que lo científicos pudieran comprobar si las gallinas distinguen determinadas frecuencias de luz o colores.
¿Qué es dar la mano para un instintivista?
El dar la mano tiene origen en la impronta instintiva de presionar las mamas maternas con una mano para estimular la secreción de leche. Cuando los cachorritos tienen horas de nacidos ya pueden observarse usando sus manos para estimular las mamas maternas mientras succionan del pezón. Esa conducta de usar la mano para obtener el alimento permanece como una acción circular en el futuro, es decir una acción repetida, y podemos emplearlo para realizar el ejercicio de dar la mano en cuestión de minutos ya que conocemos la mecánica de su comportamiento, las pulsiones que mueven sus acciones. Esto será más evidente en razas cuyo fenómeno de neotenia sea más pronunciado, tales como pastores, cobradores y otros, y se mantendrá menos en el tiempo en las razas cuya maduración social acompañe más a la maduración sexual, como por ejemplo los spitz antiguos.
Ya vimos cómo ambos, instintivistas y conductistas, hemos logrado hacer dar la mano, habría que preguntarse entonces ¿qué se gana con ser instintivista en lugar de conductista? Porque visto así, por cualquiera de los dos caminos hemos conseguido el mismo resultado, ¿para qué queremos entender toda la motivación canina si de todos modos lo que queríamos era que nuestro canino nos dé la mano?. La respuesta está en que mediante el instintivismo podemos ir más allá, conseguir resultados más complejos, realizar trabajos en los que se nos exige toda nuestra capacidad de emplear la riqueza del instinto canino para conseguir acciones, pero en cambio con el conductivismo nos quedaremos en el dar la mano y algún que otro truco más, sin jamás llegar a ser entrenadores que puedan demostrar su capacidad en trabajos avanzados. Y es ahí donde el conductivismo se termina, llevados a las ligas mayores ya no pueden continuar, y es por eso que no encontramos adiestradores avanzados entre las filas del conductivismo. Entre los conductistas encontraremos caninos que saben sentarse, dar la mano y alguna que otra cosilla. Pero si buscamos caninos que filmen películas aprendiendo guiones distintos cada semana, caninos pastores que parecen ser uno con el guía, caninos de adiestramiento avanzado haciendo shows, caninos lazarillos, y todo lo que sea adiestramiento profesional, incluyendo la solución a problemas de conducta complejos, solo los encontraremos entre los instintivistas.
El citado escritor que se dedicó a referirse a mí como un defensor de los métodos brutales porque corrijo a los cachorros con una mordida en el cuello (insisto en que mientras esta persona no demuestre resultados concretos en entrenamiento para mí no es adiestrador sino escritor de artículos de entrenamiento), menciona por ejemplo en una de sus notas lo siguiente:
“Sepamos que tenemos a nuestro alcance una herramienta muy valiosa como lo es el castigo negativo P- (tal es su sigla en inglés) que, si no abusamos de ella, se convierte en un valioso aliado para demostrar nuestro enfado. Este procedimiento: Hace que el animal trabaje para suprimir (disminuya la frecuencia de) un comportamiento. Por ejemplo, el canino salta para conseguir atención. Dándose vuelta o alejándose del ejemplar se quita la atención que él desea.”
Acá vemos cómo el ignorar los motivos instintivos de la conducta canina hace que el aprender o no aprender dependa más del azar que de la capacidad del adiestrador.
Cualquier instintivista sabe que el cachorro no salta para llamar la atención como afirma este escritor en su escasa experiencia, lo hace porque es un resabio infantil de la actitud de obtener comida lamiendo la boca de los adultos.
Cuando los adultos regresan de cacería traen la comida en sus estómagos, en un proceso de predigestión detenida a tiempo para que la comida llegue caliente y fácil de asimilar para sus cachorros pequeños.
La naturaleza hizo evolucionar un sistema que hace que el valioso contenido no se pierda en el camino, para ello los adultos solo regurgitan cuando los cachorros lamen su boca, esto provoca en ellos el reflejo de regurgitación en el momento justo y no a 50 ó 100 metros de la guarida.
En el lugar también han quedado lobos jóvenes pero mayores, que no han salido de cacería dado que son omegas y por ahora su misión es solo cuidar de los cachorros pequeños mientras los lobos de rangos superiores salen a buscar el sustento.
Los omega se alimentan de presas más grandes, a las que los lobos traen en pedazos en lugar de traerlas en el estómago. La comida regurgitada está destinada únicamente a los cachorros pequeños, porque ellos aún no tienen la dentición ni las enzimas como para presas en trozos.
Pero sucede que estos omega, que son juveniles de incluso un año, pueden hacer que los mayores regurgiten si les lamen la boca. El recurso de la naturaleza para evitar esto es que a partir de cierta edad no les está permitido hacerlo so pena de ser reprendidos por los adultos con una mordida y un gruñido de advertencia, entonces observamos que jamás un lobo omega saltará sobre un lobo adulto que llega de cacería, no osará ponerle las patas encima, esto solo lo hacen los cachorros pequeños.
Por el contrario, el omega buscará lamerle la boca pero desde una posición de agachado, haciendo que su postura lo haga parecer un cachorro de menos edad de la que realmente tiene. También observaremos que al agacharse curva el cuerpo como si lo quisiera enroscar, esto es a los efectos de hacerlo más pequeño. El hacerse ver como cachorro inhibe la agresividad del adulto, no porque sea tan estúpido como para no darse cuenta de que es el viejo truco del omega haciéndose pasar por cachorro, sino porque esa morfología hace que en el cerebro del adulto se genere una imagen infantil que hace aflorar su comportamiento maternal.
Es como si un hombre de 40 años tuviera rasgos infantiles, con ojos grandes y frente abovedada, lo que llamamos “cara de angelito”, si se presenta una reyerta es muy probable que inhiba la agresión de otro hombre mucho más que si tuviera rasgos adultos.
Generalmente esta triquiñuela del omega es reprimida por el adulto, pero a veces logran hacer que regurgiten una parte de su carga, con lo que los más pequeños tendrán menos para comer, ya que no pueden alimentarse de trozos de presas sino solo de comida regurgitada. Claro que esto es solo en pocos casos, porque generalmente como hemos dicho son reprimidos aún cuando se hacen los cachorros agachándose al acercarse, y como es en pocos casos la comida generalmente alcanza para los cachorros de todos modos porque el estómago del adulto puede cargar varios kilos de alimentos y además otros adultos también traen su cargamento de papilla infantil.
Ahora, ¿de qué nos sirve a los instintivistas saber todo esto?, la cuestión es que podremos actuar como lo hacen los adultos, es decir que el cachorro solo puede poner las manos encima de un adulto hasta cierta edad, pero luego es reprimido con una mordida o un gruñido al hacerlo, y esto está tan firmemente grabado en la mente canina que lo aceptará sin vueltas, ya que dispara la respuesta grabada en su memoria instintiva.
Cuando actuamos con el castigo negativo-p como aconsejan los conductivistas, es decir “dándole la espalda como demostración de enfado”, el canino puede o no corregirse, dependerá del azar, porque no es el comportamiento natural permitir que un cachorro que ya tiene incluso un año de edad le salte encima a un adulto intentando lamer su cara y poniéndole las manos encima. La prueba de que rara vez dejan de saltar con este método la encontramos en las camisas de los clientes que nos llaman para adiestrar sus caninos, encontraremos las manos de sus caninos marcadas en su espalda, es decir que por más que se dieron vuelta y no le prestaron atención, el canino les siguió saltando hasta que pudieron huir del patio y refugiarse en el interior de la casa. Muchos lectores estarán pensando que han visto esta película antes, es decir no le resulta nada extraño que un canino salte por las espaldas del dueño. ¿Y el castigo negativo-p? , ¿no era que si le damos la espalda dejarán de saltarnos?, los caninos no leyeron el manual del clicker.
¿Cuál es la real ventaja de darle la espalda?.
Como menciono en el cursillo gratuito de educación de cachorros, uno de los códigos de invitación al juego de los caninos es el manotazo. Entonces si el humano intenta quitarse de encima al cachorro mediante empujones o manotazos estará invitándolo a seguir saltando con mayor entusiasmo, convirtiendo lo que empezó como una conducta infantil de obtención de alimentos lamiendo la boca del adulto en un ritual de aprendizaje de caza, donde el adulto enseña a cazar poniéndose él mismo en lugar de presa.
Vale decir que el canino primero salta porque no se enteró que ya no está en la edad permitida para lamer la boca de un adulto, es decir que no se enteró que ya es omega y no cachorrito, y luego lo hace porque con los manotazos del humano interpreta que es hora de la clase de depredación. Con esto en lugar de lamerle la cara al humano pasa a morderlo como si se tratara de una presa, rompiéndole la ropa.
La ventaja de ponerse de espalda radica entonces en que al no manotear al canino por lo menos no pasaremos a esta etapa. Tendremos una más baja tasa de saltos porque no lo estaremos invitando con las manos a saltarnos para cazarnos sino que solo nos perseguirá intentando lamer la boca, lo que hará en una actitud más infantil de lo que es el comportamiento durante la clase de cacería. Nos saltará intentando lamernos la cara, por lo menos en algunos casos no nos morderá la ropa intentando cazarnos. Pero de ningún modo dejará de saltar porque haya comprendido que estamos disgustados. El demostrar disgusto dando la espalda es parte del lenguaje de nuestros primos los monos y de los caballos, no de los caninos. En el humano y los primates porque nuestro lenguaje gestual está más centrado en los músculos del rostro que en ninguna otra parte del cuerpo, y los gestos en general están de frente, con brazos que articulan hacia adelante por ejemplo. En los caballos porque el dar la espalda significa que estará dispuesto a patearlo si insiste en acercarse. Así que cuando los humanos damos la espalda sin dudas nuestro mensaje es de aislamiento hacia la otra persona, pero cuando lo hacemos con el cachorro no sucede así, el dar la espalda solo tiene la ventaja de no incitarlo con las manos, pero no es un gesto de disgusto canino en absoluto. Cuando el canino se disgusta lo hace de frente, nunca dando la espalda.
El resultado es el conocido, pilas de clientes nos piden que corrijamos el saltar de sus caninos porque les destrozan la espalda cuando salen al patio, es decir que esos caninos no entendieron el concepto del castigo negativo-p de los conductistas.
Les mando un abrazo
Orlando Eijo